jueves, 16 de diciembre de 2010

Delirios utópicos.

¿Os habéis fijado en que siempre medimos la felicidad según las cosas que nos faltan, y no las que ya tenemos?

¿Te hace feliz ahora ese algo que llevabas intentando conseguir un siglo? Tal vez despertó algún destello de ilusión al principio, pero la monotonía se encargó de apaciguarlo tristemente.

El egoísmo nos arrastra cada día, el ansia... Creemos movernos por un deseo de superarnos a nosotros mismos, y en realidad lo único que queremos es más, y más. Más que ese, que tiene mejores notas; más que aquella, que es más guapa...

Pues bien, estoy cansada, así que me he planteado: ¿qué te falta?

Lo tengo todo, y seguro que tú también. ¿O acaso no estás mirando una pantalla de ordenador ahora mismo? Estás en tu casa, en tu silla, y qué demonios... ¡Estás leyendo! Llevas puesta ropa, y es muy posible que a tus padres se les oiga de fondo. Mañana irás a clase, y aprenderás algo inútil, que aumente tu narcisismo y tu vanidad. Verás a todos esos entes preocupados en sus necias nimiedades, y los odiarás por ser ajenos a tu absurda infelicidad.


Fin. Se acabó. Sí, se acabó la incoherente estulticia. Creo que ya es hora de mirarse en el espejo y dedicar una sonrisa a la imagen que te devuelve la mirada. Creo que ya es tiempo de sentirte bien con lo que tienes.

Y después de esto, lo que no espero es que tú hagas lo mismo. Porque para empezar yo no lo haré.

Porque sé que no eres infeliz porque tengas motivos para serlo, simplemente porque no los tienes para contentarte con ser feliz...

La felicidad realizada es tan tosca... Es burda y está totalmente desprovista de belleza.

La tristeza es preciosa. Monomanía perpetua y dulce, melancólica.

Aun así, lo que es verdaderamente hermoso, es la utopía... del mismo modo que ya no nos agrada una cosa que poseemos, no seríamos felices al realizar completamente nuestras aspiraciones. Ella es la que nos mueve realmente. Si no creyéramos en ella no creeríamos en nada.


Aunque... reconoceré, que lo más grandioso, sería que yo me equivocara, que la utopía fuera posible, y que la felicidad existiera. Me parece mucho más coherente creer en magia, que en la felicidad.


Y esto solo son mentiras, de un corazón desasogado, que en sus deliranzas oscuras desea creer en sí mismo. En otras palabras: rayadas mías.



Me quedo en mi utopía, prohibido molestar...

4 comentarios:

  1. Seamos felices! Toodos felices y contentos hasta que nos cansemos! Ale, ya me he cansado! Berta-Chaaan, como sempre textos genialosos^^ Mi gutar! Y... ahora que me doy cuenta... ultimamente no te puedes quejar d k no leo tu blog! Me paso media vida aki xDDD

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Venga, no te vayas así. Delira un poco :)