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lunes, 2 de enero de 2012

Inés, siempre Inés.

Anoche volví a soñar, por primera vez en mucho tiempo...

Y soñé con ella.

Soñé su sonrisa, soñé sus ojos tristes, soñé en abstracto. Soñé que me esperaba, soñé que lloraba por no encontrarme...
Soñé que peinaba sus cabellos de oro apagado en lo alto de una de esas torres envidiosas que siempre se precian de ser las más altas. Y soñé que leía y leía. Que me imaginaba entre sus historias. Que de retales tejía mi alma. Cuarteada, hastiada, gastada.

Soñé que no sabía mi nombre, que desconocía mi rostro, que sólo podía amar al viento en mi lugar.Y me miraba desármandome, por no comprender qué decía, y se reía sin más, porque yo no la entendía. Soñé que ella me soñaba, y fue lo más bello que he soñado y soñaré en mi vida. Empapé mi almohada con sus lágrimas, y rió carcajadas en mi almohada el trinar de su risa. Inés dijo que se llamaba. Siempre Inés.

Inés con su calma, con su mirada cansada, con su voz que no sé de qué me habla. Con su ciencia y sus hilos, con sus caricias al alba. Perdida en las estrellas o en las pequeñeces de la nada. Y ella es así, siempre Inés, mi Inés.


Si no consigo verte esta noche o si vuelvo a soñar contigo pero no me salen las palabras, espero que el cielo estrellado te diga que te sigo buscando.
Que pase lo que pase, yo te sigo buscando.

sábado, 29 de octubre de 2011

Hielo.

Apareció al cambio de mirada. Entre el rey y la reina. Tardé unas décimas de segundo en ubicarme, pero al cabo de un momento fue indudable que estaba ahí. Innegable. Con el gesto ensimismado, escondiendo su grandeza, ocultando su hermosura.
Habló una lengua extraña con el rey, su padre le dijo algo que jamás comprenderé, que no sé si volveré a escuchar.
Y cuando volvió a mi mente su cuento, su arpa, sus anillos de calaveras, sus ojos azules... y volví a perderlo en el laberinto con olor a té y especias mientras caía en la cuenta de que después de este reencuentro, de observar en su rostro que tal vez le sonaba mi cara, podía ser la última vez que lo viera...

Lo volví a ver en otro golpe de esquina, en otro jirón de tiempo, en otra parte del laberinto, y después lo perdí... quién sabe si para siempre.



Lo que más me entristece es que no llegué a ver de cerca sus ojos azules. Los primeros en los que naufragué...


Primera parte aquí.

domingo, 18 de septiembre de 2011

C´est la vie?

Si es cierto aquello que Shakespeare imaginó, si realmente la vida es un escenario y nosotros somos sus patéticos actores, opino que es totalmente necesario distinguir entre los distintos tipos que podríamos encontrar...

Estarían los que dicen ser buenos actores. Aquellos que alegan un control absoluto de todo lo que acontece mientras escupen parrafadas y deliran verborrea con una sobrada grandilocuencia ensayada frente a un espejo y se convencen de que el resto se traga su insulsa ficción, sus exacerbadas declaraciones de amor y sus trágicas despedidas. Luchan por convertirse en el personaje que inventaron aunque se pierdan a sí mismos en el intento, buscando quimeras y amores imposibles porque no son más que cobardes...

Allí, sentados al borde y con los pies colgando del escenario están los magníficos comediantes cuyo pánico escénico les impidió actuar y los relegó al puesto de criticar a todos los demás sin hacer nada de provecho. Ellos son una vez más, los que alimentan su hedonismo con chutes de resignación y asco por lo que los rodea, sin querer cambiar nada de su asquerosa burbuja porque lo malo conocido, por muy corrompido que esté siempre será mejor que lo bueno por conocer.

Más allá están aquellos que aseguran no pintar nada, que admiran a los elocuentes y que se tragan sus guiones de amor. Abandonando su obra para invertir en drama y desesperación al verse solos cuando los primeros se cansan de ser quienes no son.




Arlequines que sufren de grandeza e intentan dirigir a todo aquel que circula a su alrededor. Aquellos que roban líneas al prójimo; esos que siempre soñaron con el papel de otro, los que tienen complejo de tramoyistas. Pobres que jamás imaginarán tal cosa y algunos que se levantan angustiados porque en el estoico escenario de su mente no hay sitio para todos.
Colombinas que se escriben su propio papel y Pierrots que ya se han cansado de la Luna.

Y allí al fondo un omnipresente espectador, que anónimamente dirige la obra, y que cuando se cansa de nosotros, cuando se aburre de nuestra sobreactuación nos despide y nos deja sin líneas y sin tiempo...

lunes, 12 de septiembre de 2011

As if the world wasn´t ending...

Abrázame. Fuerte, muy fuerte. Como si el mundo no se estuviera acabando.

La oscuridad envuelve la lúgubre estancia y con tu sóla presencia, que inunda por completo mis fosas nasales, casi consigo olvidar dónde estoy. Aún distingo la vainilla entre tus rizos ocres que ahora no veo. Saben a fresa tus poros y a despedida los besos.

La culpa es tan solo un rastro olvidado que un pequeño perro barrió con su hocico en una película para niños como nosotros. Abrázame y hazme olvidar. Hazme olvidar mi estupidez y mi ignorancia, mis errores pasados, y te diría futuros si no fuera porque casi no tengo tiempo para cometer más.
Hazme creer que alguna vez le importé a alguien, que no muero solo.
Bésame, bésame a oscuras y hazme imaginar que estoy en cualquier otro sitio. Contigo a dos mil millones de kilómetros. En una duna de otro planeta, en un siglo distinto, en un universo inventado por nosotros. Como te prometí.
Quiéreme, quiéreme ahora que no lo merezco y dime todo aquello que se dice en las películas. Perdóname por no llevarte a París, por no besarte en cualquier esquina de Venecia y por no subir todas las cuestas de Lisboa contigo en mi espalda. Perdóname por regalarte sólo lo que no me puedo llevar.



Abrázame, abrázame y no me sueltes. Cuando mañana me lleven cógeme de la mano y dame un último beso. Y luego vete, como si el mundo no se hubiese acabado para mí y con toda la conciencia de que el tuyo sigue intacto.



Come and live this night with me as if the world wasn´t ending...

jueves, 18 de agosto de 2011

Bloody Mary.

I won´t cry for you, see, when you´re gone I´ll still be bloody Mary.

No me mires así. Sé que nunca me has visto bailar de esta forma.... Ignora la sangre que cubre mi cuerpo y miéntete pensando que es purpurina, para que no pueda colarme en tus pesadillas.
Sí, soy yo, y no te lo repito, imbécil.

Me deslizo entre los cuerpos sin vida que yacen bajo mis pies en una danza onírica, más relativa a una pesadilla que a otra cosa. Ahora me pareces tan pequeño, mirándome desde ahí temblando de pies a cabeza. No voy a llorar por ti... nunca más. Nunca formé parte de tu juego porque simplemente jamás creíste que conmigo pudieras jugar. Ahora eres tú la mosca en mi red, y yo soy la viuda negra que te va a devorar. Pero primero vas a sufrir, que Dios te perdone antes de que te encuentren y no te reconozcan.

La música sigue latiendo y el color ha abandonado todo tu rostro, mientras yo sigo sonriendo. Has vivido sin saber lo que era el miedo, viéndolo reflejado en pieles ajenas, y vas a morir mirándolo a la cara. Lo último que oirás serás la melodía discordante que inunda este antro y la risa más psicótica que nadie haya escuchado jamás.



Baila conmigo por última vez, Judas. Si es que el terror te permite moverte. Baila conmigo mientras cierras los ojos e ignoras el dolor.


miércoles, 17 de agosto de 2011

I (don´t) need a hero.

Ella era fuerte, más de lo que todos pensaban, incluso él.
Se envolvía con una fragilidad extraña, un gusto por lo delicado, con la manicura perfectamente arreglada y el arco de las cejas esquisitamente trazado. Por gusto, más que nada. Nunca hizo falta que fingiera que era débil, tampoco que fingiera lo contrario.

¿Por qué intentó siempre adaptarse a la situación? Jugar a ser la damisela en apuros, la señorita de tobillos flojos, con las manos en la boca a la hora de reírse, como hacen allá en Japón. ¿Por qué en otro momento cambiaba lo marcado? Se volvía impertinente, contestaba a cualquiera y escupía bofetadas con palabras. Buscaba hacer daño con una mirada y los labios fruncidos, contemplaba con altanería y buscaba encontrarse a sí misma en su reflejo.

¿Por qué intentó siempre gustar? Parecer algo que no era, entretenerse con la simulación, teatralizar y sobreactuar.

Quisiera ser quien te salve para que tú pudieras salvarme después. A quién pudieras recoger cuando tropiece con mis botas de bruja piruja sabiendo que no hay pilar más fuerte al que te puedas aferrar. Y cuando te envuelva la soledad y te de miedo lo absurdo cantaremos canciones estúpidas como en los campamentos, y cuando la oscuridad sea lo que más te atraiga, me pondré unos leggins de vinilo e iremos a algún garito de mala muerte...
Te prometo que jamás seré tu musa, no intentaré caerles bien a tus amigos y si tu madre me habla mal no querré volver a verla.





Pero yo no puedo ser siempre Lois Lane, yo también quiero ser Superman.

martes, 16 de agosto de 2011

The bucket list.

-¿Sabías que los egipcios tenían una bonita concepción de la muerte? Al llegar sus almas a la puerta del cielo le hacían dos preguntas; de sus respuestas dependían que pudieran entrar o no.

-Estoy intrigado, ¿cuáles eran?

-¿Has encontrado la felicidad en tu vida?



>>¿Has proporcionado felicidad a otros?

lunes, 1 de agosto de 2011

Brokenpromiseland.

Y aquí estamos. Dejando atrás la Tierradelaspromesasrotas, con una funda de guitarra rajada y un montón de cartas sin escribir.
Con tu sonrisa aún insertada en mi memoria, mientras voy caminando en el mismo sentido que los coches por el asfalto humeante. Casi consigo notar la asfixia de mis botas por su suela abrasada.

No hay vuelta atrás, ni siquiera me molestaré en girar la cabeza. Como a Adán y Eva, a mí también me han expulsado del paraíso. Se cerró la puerta que escondía todos tus dientes y no se volverá a abrir. Se veía venir, pero no quise mirar.

Sigo andando, y sigo pensando, me sujeto el sombrero y me ajusto las Ray Ban, estoy demasiado lejos de casa, si es que ahora queda algún sitio para mí. Mi hogar eras tú. Tu vientre el espacio preferido de mi cabeza para reposar y tus labios el lugar donde calmar toda mi sed. Te fuiste, borrón y cuenta nueva, olvidando todas las promesas que me hiciste. Sola no podía quedarme allí. A ti poco te importó, ¿verdad?

Ya da igual, he tenido cuatrocientas millas para olvidarte, y aún no lo he conseguido. Maldita sea, ¿con qué tinta esbozaste tus recuerdos? Ahora no se borra, y nuestro tatuaje secreto tampoco. Te odio tanto. Y lo peor es que no sé dónde te has metido. Te esfumaste antes que yo, y en esta carretera solo hay partículas de polvo y soledad. No se te ve por ninguna parte. ¿Ahora qué hago? Seguir andando es mi única opción, tal vez llegue a alguna parte.

Sí, eso haré. Entraré con mis botas de punta metálica al primer café de carretera que encuentre, y ahora seré yo misma. Un yo inventado por mí, sólo por mí. Que no escuche consejos de belleza ni órdenes encubiertas sobre el gusto del carácter de la única persona a la que escuchas.

Y si por casualidad estás allí, me quitaré las gafas, pero dejaré el sombrero. Te sonreiré y te diré:


''¿Nos hemos visto antes?''

Antes de que cualquiera se ofrezca a llevarme en su coche para que no tenga que seguir andando por esta estúpida carretera que se aleja de la Tierradelaspromesasrotas.

miércoles, 13 de julio de 2011

There's no time to fly for dead butterflies.

Tic

Tiempo.
De eso me falta.
Suspiro.
Me sobran tantos...
Tiempo.
Se escapa,
se atrinchera en tu espalda
y no vuelve a salir.
Tiempo.
¿Qué es eso?
¿Para qué demonios sirve?
Nos sobra.
Vayamos a China.
Mejor a París.

Tac

Entonces volamos.
Como una mariposa.
Lejos.
Cerca.
A diez centímetros de tu espalda como mucho.
¿Y como poco?
Escala directa a tus labios.
Perfecto.
Me parece bien.
¿No íbamos a volar?
Como una mariposa,
preciosa,
que se posa
y reposa.
¿Y a dónde va?
A París.

viernes, 8 de julio de 2011

Libertad.

Libertad se divierte soltando los pájaros enjaulados de sus vecinas y después viéndolos volar. Se escribe poemas a sí misma, porque se cansó de esperar a que alguien lo hicera. Siempre se recoge el pelo con horquillas y se sale al pintarse la raya del ojo.
Libertad nunca llega tarde, porque nadie la espera. Libertad vive sola, toma el café con mucho azucar y se envuelve como una crisálida en una manta de ganchillo que le hizo su abuela.

Libertad ríe o llora, Libertad calla o grita, Libertad ama mucho o no ama nada.

A veces Libertad no puede dormir y se lee cuentos en voz alta hasta que se queda dormida. También mira al cielo, cuando está atardeciendo, y sólo se acuerda del pasado, jamás del futuro.
Libertad quiso ser profesora, pero lo dejó porque le parecía que los niños ya sabían demasiado como para decirles que todo lo creían era mentira.



Libertad se encerró a sí misma.

Y sólo Libertad tiene la llave.

miércoles, 29 de junio de 2011

Mélange.

Como una idea descabellada más, sucumbió al impulso de juntar varios retazos perdidos, algunas frases mal escritas que el dolor de cabeza se olvidó de continuar, y juntarlas en una entrada sin sentido, pero sintetizada con el estado anímico que se contorsiona de vez en cuando como una montaña rusa; en plan recopilatorio barato, como hacen las viejas glorias cuando ya no saben qué inventar, con cuatro conjunciones entre medias para coser retales de fieltro...

Recordaba aquella vez que pareció tan sencillo sucumbir al caos, no como ahora que se había burocratizado y había que pedir cita para dejarse caer... Ese olor a noches de verano, sueños de jardín y besos que no llegan que se quedaba pegado como el perfume de señora...
Y entre tanto revuelo, dos mil príncipes imaginarios entre las sábanas tatuadas de lágrimas y sonetos con lápiz de ojos que se empeñaban en colapsar sus ideas escupiendo esa historia tras la que se escudaba para regalar todos sus textos, todas sus poesías, todos sus suspiros a aquel duende imaginario que una vez le prometieron y al que esperaba dando golpecitos con la punta de los zapatos en el suelo, para ver si no se demoraba entre setas alucinógenas ni volutas de humo.
Ese duende, que es a la vez todos aquellos a los que una vez ha escrito, todos aquellos a los que escribirá en algún momento, algún personaje de alguna novela genial, un ente metafórico que cubra como sábana vieja cualquier entresijo de sus anhelos secretos, esos que esperan para arder con el alcohol de su sangre.



Y una vez agitados los párpados, después del dulce descanso, una sonrisa onírica infundiendo algo de esperanza blandía con orgullo sus alas de mariposa suicida con ganas de vivir.

Y vaya si lo haría.

domingo, 26 de junio de 2011

Behind blue eyes.

Porque, ¿sabes? No sé nada de él. Sólo su nombre, y ni siquiera estoy segura de sus apellidos. Sé de qué color tiene el pelo pero no podría decirte el tono, y tiene los ojos azules aunque me gustaría verlos más de cerca para poder decir si son mar o cielo. Fuma rubios, no sé de qué marca, y también, no sé con qué frecuencia, sustancias de escasa legalidad, el caso es que sólo la cortina de humo que desprenden sus labios podría llegar a crear algo tan hermoso como mi recuerdo de hace dos noches en la puerta de un hotel.
Puede que sea otro Príncipe de Hielo, con ojos infinitos, o un capullo integral -opción más votada, por cierto- que sabe que es hermoso y que los demás también lo sabemos. Me hace gracia eso de chica buena y chico malo. ¿No oyes mi risa? Aún no he oído la suya, pero sí he visto la sonrisa de lado que tan injustamente roba la de cualquiera.

Y no te lo vas a creer, pero tiene las manos bonitas y lleva gafas de vez en cuando y bueno, quien juega con fuego se quema, pero si se tiene el mar al lado será como una hoguera de San Juan, de la que se puede salir corriendo y bañarse a orillas del cielo, detrás de esos ojos azules, mecida por la voz ocho notas por debajo de la mía y mareada de tantas vueltas en mi cabeza.



¿Puedo pedir que al año que viene te toque en mi clase? Es que me da miedo que te creas lo que dicen de mí los aburridos con los que te juntas, que no ven más allá de su propia estupidez. A ver si tus ojos azules no resultan ser un fraude, y consiguen ver más allá de lo que han conseguido ver ellos.

Tampoco es mucho pedir, ¿no?

miércoles, 15 de junio de 2011

Quoi d´autre?

Y casi tan rápido como se consume un cigarro, se evaporó con la niebla vespertina.



Tan pequeña, tan absurda... que la falta de lógica sucumbió a las leyes de la gravedad.
Tanta presión en las nubes efímeras del idealismo que se explotaron como una pompa de jabón.
Tanto derroche de personalidad guardada en un cajón que la risa no atrevía a hacerse partícipe por miedo a un balazo de realismo perverso.

Tanto vacío, que el eco del silencio podía escuchar los gritos afónicos de la nada.

Y es que el amor es eso, Berta. Si se idealiza, se pudre.

lunes, 13 de junio de 2011

Il avait les yeux d´opale.

Se encontraba en el mismo pupitre de siempre, primera fila, con las piernas entrecruzadas intentando recordar las parte que le faltaba de tatuar en el papel de aquel análisis inconcluso.
Jugaba a tamborilear con la parte de atrás del bolígrafo al ritmo resonante de una canción de los Beatles en su memoria mientras revisaba mentalmente todos los puntos ya tratados en el texto para ver si con un poco de suerte conseguía recordar de qué color eran sus ojos.

¿Marrones? No, no podía decirse que fueran marrones. Encuadrar aquellas pupilas en un cristal otoñal sería faltar al refulgir de inteligencia del Murano anacrónico atrapado en una novela de principios del siglo XX.

¿Rojos? Tampoco eran fuego vivo los destellos radiantes de la pasada juventud, ni verdes los rayos del apaciguamiento tímido que revela la memoria condicionada como la lejana magdalena de un Proust mal ubicado.

-Venga, dámelo ya.

-De ópalo.

-¿Qué?

-Eran de ópalo.



Rió, no sé si sabiendo que aquellos ojos de ópalo eran los suyos.

domingo, 12 de junio de 2011

Je rêvais que tu étais un rêve.

Se despertó con la absoluta certeza de haber tenido el sueño más hermoso de su vida. Y aún refulgían en su mente los ojos azules dueños de aquellos besos que se resistían a fundirse con la almohada y a quedarse prendados en sus costuras cuando se levantó y empezó a vestirse.
Seguía los mismos pasos calcados que le guiaba su cabeza, mecánicamente, sin preocuparse demasiado por si la camiseta estaba del revés o del derecho.
Así fue como salió de casa, con un olor inventado grabado en el cerebro y el sabor de unos labios falaces impregnado en la boca. Como saludó con la voz vacía a todos con los que se cruzaba y como buscaba entre la multitud de pupilas que se arremolinaban en la entrada unos cristales azules que descolocaran un poco más su enajenación.

Pasó toda la mañana naufragando en su realidad onírica, pensando en el sabor a felicidad que desprendía su ensoñación, el toque de plenitud, y la fragancia a besos frescos. La visión del chico de ojos azules se fue convirtiendo en un delirio, en una ofuscación que le oprimía el pecho y le nublaba las pocas ideas que no habían pasado a ser subordinadas de la celosa subconsciente.

Se levantó de repente, en medio de una multitud que la miró indignada, mientras ella resolvía que debía volver a caer en la redes de Morfeo para encontrarse con el sujeto que se había vuelto un egocéntrico de su memoria. Pero mientras corría de vuelta a la que parecía su casa empezó a oír su propio nombre en los ecos de su cabeza, que la llamaban y que la arrastraban a no sabía dónde...



- Bonjour, mademoiselle. À quoi rêvais-tu?

- Soñaba que eras un sueño.

domingo, 5 de junio de 2011

C´est le reflet que renvoie l´âme humaine...

-Mira, ¿ves a esa chica de ahí?

-Sí.

-Yo diría que está un poco triste aunque sonría mientras hablo, y me parece que no se quiere lo suficiente. ¿Ves sus ojos marrones casi rojos con esta luz? Dicen más de lo que piensa y, ¿notas su dedo índice de estudiante en la mano derecha? Se exige demasiado, se lo han dicho muchas veces.

Mírala bien, yo creo que no es objetiva y no sé si la imagen que tiene de sí misma es acertada, de todas formas tampoco me parece que tenga motivos para quejarse. ¿O sí? ¿A ti qué te parece?
Está riendo, nadie se ha fijado nunca en las pequeñas arrugas que le salen cuando lo hace, consiguen que sonría yo también.



>>De todas formas, prefiero mirarte de frente, el espejo te da la vuelta y el lunar te queda mejor en el lado izquierdo. No me mires así, sabes que eres preciosa.

viernes, 27 de mayo de 2011

Opertura 1812.

Sentada mientras contempla su reflejo cansado y termina de atusarse sus estrambóticos cabellos, se coloca las horquillas de rigor. Guarda el aparato insuflador que tan poco le gusta usar pero que utiliza porque no quiere que al levantarse parezca que su cabeza ha sido manipulada por un esperpéntico imitador de Eduardo Manostijeras y de repente se sobresalta al escuchar un tronar molesto fuera. Cierra el armario. Otro estallido. Mete los pies en la bañera, abre la ventana que está justo encima y se asoma apoyándose en el alféizar.

Podían haber sido los truenos de una guerra revolucionaria, que se hubiera levantado a fuerza de disgustos, liderada por un coronel Aureliano Buendía anacrónico, que estuviera tan fuera de sitio como sus pensamientos flotantes...
Pero no es más que pólvora de colores que explota en el aire y ensucia el cielo con una escala cromática de tono insalubre. El estruendo retumba más allá del colegio que preside su calle y se le presentan como la contestación a las bayonetas que refulgen en el cielo descolorido. El aire no trae más que las nubes extinguidas después de tanto esfuerzo inútil en un vano intento de crear algo bello.


Se siente un poco Evey Hammond... ¿Por qué no volar el Parlamento?

lunes, 23 de mayo de 2011

κρίσις.

Nos estamos olvidando de vivir sin dinero. Ya no nos acordamos de que las sonrisas no cuestan nada, que no hay ningún impuesto por reír y que nada sale a tan buen precio como su compañía. Que rompo mi hucha de cerdito, vacía de papelujos si me llevas contigo.

No me gusta nada que mamá riña a papá porque algo vale mucho dinero, que mi mejor amiga se tenga que largar porque no hay trabajo, que la egoísta se queda sin cruzar el Atlántico porque no hay pasta, que esa chaqueta roja tan mona que llevaba puesta el otro día vale demasiado para que la lleve ella. Que primero miras el precio y luego decides si algo te gusta.

Por eso tú, seas quien seas, no me importa tu nombre ni cómo te llamen tus amigos, defiendas el color más feo que encuentres o luzcas esa bandera tan bonita que lleva tantos colores; hagas algo por esta panda de locos que no hace más que reivindicar su cordura.


Ya no les creo ni yo, ser más ingenuo de todos, así que figúrate.
Menos mal que no te cobran por que te sonría, si no, en la calle ibas a estar.

viernes, 13 de mayo de 2011

Si tan solo soñar fuera fácil.

Se escondían las palabras, se acababan las ideas, se hartaba del asqueroso pretérito imperfecto que usaba siempre en un desesperado intento de alejar todo lo circundante. Eran las mismas palabras, a veces en diferente orden, pero al fin y al cabo siempre diciendo lo mismo.
Ilusión. Un derroche infinito y estúpido de ella. Un carrusel de imágenes desenfocadas y unos ojos extasiados buscando nada entre la multitud. Y es que el vodka no acrecienta mis ideas y el sudor que desprende mi lengua al soltar todas las blasfemias me produce un escalofrío de falacias y sonrisas falsas que seduce mi espinazo.

Una última cosa, ¿qué te has traido? ¿La botella de las lágrimas o la de las sonrisas?



Y no, no quiero que las mezclemos si no me besas primero.
Serás idiota, nena.

martes, 10 de mayo de 2011

El poeta sin versos.

No sé quién es. No sé si tiene nombre, tal vez es de aire, como el mío. Lo llamo el poeta sin versos porque perdió todos los versos que jamás ha escrito. Y los que ya tenía salieron volando en un torbellino de desesperación. Apareció, cuando ya nadie le esperaba, en el Palacio en las Nubes, con la corbata torcida y un montón de folios en blanco. Con una sonrisa extraña en el rostro y un huracán portátil como presente. El violín desafinado paró súbitamente su oda monotemática y el alma conformista rió carcajadas de esperanza estúpida, de esa que encuentra tan rápido como pierde. Aquella noche volvieron los viejos bailes victorianos, pero ellos no bailaron. El poeta tenía un soneto escrito para ella, con su historia.

Y cuando se colocó las gafas de plata para leer lo que había escrito vio que lo había perdido todo. Y ella rió una vez más. Porque siempre supo que lo que se escribe con plumas de aire comprimido, se borra si no lo soplas antes.