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lunes, 4 de febrero de 2013

Delirios dramáticos.

Suenas como esa guitarra eléctrica que acaricias, sabes a futuro incierto y hueles a melancolía con sonrisas. Pareces ese acorde que nadie ha escrito y te guardas en un baúl que no se ha abierto. Eres como ese beso que nunca se dio y aquel para nunca que jamás se dijo. No te busco. No te encuentro. Estás hecho de la misma materia que mis sueños, como decía Shakespeare, al que citas y recitas casi a diario. A veces escribes una obra sobre nosotros, pero todavía no me has puesto nombre. Buscas una Julieta, aunque te conformas con Ofelias de compañías de bajo presupuesto que te entretienen por instantes. Y entre acto y acto escribes poemas sin dedicatoria. Creo que alguno es para mí, aunque no sé si lo sabes.
Me recuerdas a una canción que ya no suena y creo que nos hemos visto en ninguna parte, no sé si te acuerdas.
Me parece que eres el perfume extraño que huelo en mi almohada, aunque también puede ser que mamá haya cambiado de detergente. Y esos ojos de infinidad cromática que veo en todas partes son tuyos, ¿no? Claro, igual que ese sombrero anticuado que pierdo entre la multitud y esa risa que se desvanece si me doy la vuelta en algún bar para buscarla. ¿Crees que te echaré mucho de menos hasta que llegues?



Bueno, si me ves salúdame. Me hará ilusión.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Once upon...

Huele en casa a quiche, a frío y a páginas de libro de algún escritor decimonónico.
Duermen las mariposas suicidas soñando con su muerte y con besos plagados de toxinas.

Huele a invierno y a café con mucha espuma, a labios impregandos de ella y a sangre mezclada con tinta.
A colapso neuronal, a necrosis cardiaca, a lágrimas con sabor a té. Huele a hielo y soledad, a máscaras de carnaval hastiadas, a rotos que no son suficientes para tanto descosido.

Y ella en medio del murmullo agónico de la tetera a punto de explotar y del polvo que se suicida desde sus manos al escribir después de tanto tiempo, vacía sus últimas gotas en la taza de porcelana mellada. Porque en casa huele a muchas cosas...



Pero de tu olor a letras y a antagonía no queda ni rastro.

martes, 31 de mayo de 2011

Complicando que es gerundio.

Su subconsciente perfilaba imágenes de sí misma llevando acabo una ingesta masiva de cualquier tipo de sustancia dulce que acallara por instantes los rugidos de los nervios despotricando, tanto en su cabeza como en sus arterias.
Y es que era cuestión de complicarse la existencia, levantándose cada día con un tono insalubre y volviéndose hipocondriaca con pseudo dolores cerebrales, sorbiendo poco a poco la soledad para después acusarse de sobredosis de la misma con ráfagas simultáneas de llantinas y lloreras de nostalgia estúpida y completamente fuera de lugar mezclada con la incapacidad para aprenderse los apuntes escritos con letra aplastada y para respirar cuando no hay pausas en un texto.

Creo que los recuerdos se agolpan en mi mente debido a la incapacidad para crear nuevos que puedan reemplazarlos en la lista de momentos felices más próximos al ayer de mañana y es que ni los discursos de la profe de lengua bastan para desconvencerme de que haga lo que haga no será suficiente.

Ya no sé si soy tonta por naturaleza o es que entreno para ello.

Un aplauso, si es que el temblor de pulso me permite darlo.

Encima no termina de venir el buen tiempo.

viernes, 13 de mayo de 2011

Si tan solo soñar fuera fácil.

Se escondían las palabras, se acababan las ideas, se hartaba del asqueroso pretérito imperfecto que usaba siempre en un desesperado intento de alejar todo lo circundante. Eran las mismas palabras, a veces en diferente orden, pero al fin y al cabo siempre diciendo lo mismo.
Ilusión. Un derroche infinito y estúpido de ella. Un carrusel de imágenes desenfocadas y unos ojos extasiados buscando nada entre la multitud. Y es que el vodka no acrecienta mis ideas y el sudor que desprende mi lengua al soltar todas las blasfemias me produce un escalofrío de falacias y sonrisas falsas que seduce mi espinazo.

Una última cosa, ¿qué te has traido? ¿La botella de las lágrimas o la de las sonrisas?



Y no, no quiero que las mezclemos si no me besas primero.
Serás idiota, nena.

domingo, 27 de marzo de 2011

Ceniza.

Ceniza. Eso lo que queda cuando después de haberse dejado el alma en algo no te compensa.
Cuando por mucho que tú te esfuerces, el mundo no te ayuda. El estoicismo no siempre funciona, deberías saberlo. Hasta en sueños te persigue, y eso te pasa por ser cuadriculada. Por pensar que todo efecto es equitativo en magnitud a su causa. ¿Y lo que te queda? Ceniza en la boca, ceniza en los sueños y mariposas de ceniza en el estómago.



Y por si lo estabas pensando, la combinación lágrimas y ceniza da más asco todavía.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Bulletproof heart.

-¿Pensabas que así me iba a ir mejor?

Ella no le contestó, permaneció callada con la mirada perdida.

-¿Creías que me iba a olvidar? Oh, claro. Por supuesto. No iba a pensar más en ti, no iba a volver a leer ni un solo mensaje. No iba a escuchar nunca jamás la canción que sonó aquel día en el bar y tampoco iba a recordar las películas que vimos juntos. No me iba a acordar de ninguno de los dos millones de besos ni tampoco de tus abrazos. La verdad es que eran lo único que valia la pena en aquellos días de lluvia y frío.

Ella siguió sin decir nada, ¿qué le podía decir? Arrancar recuerdos nunca fue buena idea, pero sus palabras solo se lo ponían más difícil.

- Déjame ser quien te salve.


Mantén tu corazón en esta oscuridad...

viernes, 18 de febrero de 2011

Arpegios sulfúricos.

¿No lo ves, querida amiga? ¿No ves que si no hay esto no hay nada? Nada.
Echa un vistazo atrás. ¿Sabes contar? Creo que alguien se bajó del tren en alguna estación olvidada. Míralas, una vez más, ¿qué ves? tatuajes de nicotina en el alma y carmín barato en los labios.

Porque se me parte el alma cada vez que pasa algo así. Porque se nos va la alegría en un suspiro y sé que no hay lágrima más noble que la derramada por esta causa. Porque nadie pensaba lo que dijo, lo sé, y también sé que la palabra es nuestro don más preciado y por ello debemos hacer un correcto uso de ella.

Mira otra vez a tu alrededor, ¿qué ves ahora? Eso de ahí son...¿amigos? Sonrisas falsas y si te he visto no me acuerdo. Pero no es lo que yo veo, quizá tenga veinte dioptrías en cada ojo, pero lo que yo veo es más fuerte. Lo que yo veo es mucho mejor de lo que cualquiera podría imaginar y sé que hay que cuidarlo. Hay que dejarse de estulticias y pasar a lo cursi pero efectivo. Porque sé que suena a tópico barato pero no sé qué haría sin vosotras.


Y venga, no me lo neguéis, ¿qué haríais vosotras sin mi? :)

sábado, 12 de febrero de 2011

Delirios metafóricos.

- No lo entiendes...- dijo la niña.

- Pues no, no lo entiendo.- le contestó el niño algo molesto.

- Mal, Víctor... ¡mal! ¡Eso no fue lo que el chico del parque le dijo a la chica!

- Bah, pero si no se dijeron más que mentiras.

- Es verdad... entonces, ¿qué hacemos?, ¿jugamos con lo que oímos o nos lo inventamos?

- Vamos a jugar a otra cosa, anda.


Lo peor de todo es que se creyeron sus mentiras.
Falacias edulcoradas y después el olvido.

martes, 1 de febrero de 2011

¿Dónde está la luz?

Tu recuerdo me bastará. Busco el lugar donde no hay mal ni pasa el tiempo. Tu ausencia. Fui semilla de ilusión, pájaro de Luz y pronto culpable de traición, al caer en el camino. La última esperanza, es una revolución. Porque va devorando el corazón, la prisión invisible, y no quiero que sea invierno en mi corazón. Porque se perdió la vida en un beso, el más triste adiós, mirando al mar de estrellas, encerrado en una urna de cristal. Renacer. Aire. Y al salir el sol, gano yo. Y al ver la luz del Norte, sonará mi nana...un poco de fe, y qué vengan ya!

Todos retazos de canciones del mismo grupo que suenan en mi mente. Creí que había dejado atrás todo lo que ellos me hacen recordar... Pero al parecer he estado caminando en círculos. Porque de repente me encuentro con la misma oscuridad que creí dejar atrás hace ya mucho tiempo. Y estoy convencida de que no lo conseguiré otra vez, no puedo volver a pasar por lo mismo. No quiero y no me da la gana. Como pille al que me ha tapado el sol...

Quién habrá abierto la caja prohibida, quién se ha llevado mi ilusión y me ha dejado este vacío retórico. Quién ha borrado mi sonrisa y ha sembrado lágrimas de nuevo.

Voy a buscarlos.
Quizás aún se pueda hacer algo. Recuerdo que WarCry tiene otro disco llamado 'Directo a la luz', tal vez solo sea una nube pasajera y mañana salga el sol.


Y sigo queriendo volar un día más contra el viento.

domingo, 23 de enero de 2011

.

Me arrepentiré mucho tiempo de no haberlo hecho cuando debía y hacerlo más tarde, a oscuras.

Después de todo no era tan fácil como pensaba.

Aunque... al menos se habrá limpiado el rimmel que ayer no me quité antes de ir a dormir.



Venga pincel, tenemos trabajo:)

sábado, 22 de enero de 2011

Palomitas agridulces.

¿Sabes? Quería escribir algo. No sé exactamente el qué y esto será lo que salga.

Fue raro. Desde el principio. ¿Te acuerdas de cómo nos conocimos? Seguramente, ya que no fue hace tanto tiempo. Sería septiembre, tal vez octubre.
Indirectas y demás chorradas bonitas, luego nos vimos. Un treinta y uno de diciembre.
Admito, que fue la mejor nochevieja que he pasado y la única en la que se me olvidó pedir algo después de las uvas. Empecé a correr cuando nos dijimos adiós, fue uno de esos momentos solemnes, que tanto nos gustan a Esther y a mi, en los que la mente está lejos y el viento que te da de lleno en la cara, sirve para que circule más rápido la sangre en tus venas.
Castillos en el aire, que se acaban desvaneciendo. Disney macabro. Escritores fracasados. Guiños a Tim Burton y brujas buenas. Siglo XIX. Escaleras que se van, robadas. Niebla que se ciñe sobre besos de Spiderman. Naves espaciales. Puertas en el aire y la Novia Cadáver.
Porque no todo es tan fácil como se pinta, y a veces no es suficiente con dejarse llevar. No como cuando juegas a hacer que bailas a los pies de un castillo.

Me ha hecho falta que alguien me tirara un ladrillo a la cabeza para que me diera cuenta de que la felicidad existe. Llorar por algo que me ha hecho feliz será lo último que haga. Se ha corrido el tupido velo que no me dejaba ver que estábamos equivocadas. Nos va bien en el instituto, nuestras familias no son excesivamente malas y nos tenemos a nosotras. Tenemos motivos más que de sobra para ser felices. Alguien nos demostrará que el amor no se lo ha inventado Disney.

Hacia tiempo que ir cantando por la calle, de vuelta casa, con un frío que traspasa los huesos no me sentaba tan bien.

Tú solo prométeme que no te olvidarás de nada. Aún me debes una tarde de cine:)



Porque alguien le ha dicho a la bruja buena que sonríe como una princesa, ahora no va a dejar de sonreír. Nunca.

domingo, 9 de enero de 2011

La vereda de la puerta de atrás.

Hay días en los que ni yo misma me aguanto. Es ver un espejo y apartar la mirada.
Hay días en los que el mundo va demasiado deprisa, y me cansa seguir el ritmo, hay días en los que todo me sienta mal. Hay días en los que todas las sonrisas son falsas, días en los que los odio a todos, y en realidad, todos me son indiferentes. Hay días en los que lloro, y me da miedo decirlo, porque no sé cuál es la razón. A veces creo que en esos días simplemente debería coserme la boca, y salir por la vereda de la puerta de atrás, sin decir adiós, sin dar un portazo. Espérame conejito, te sigo lejos, donde no haya espejos, no quiero ver mi estúpido rostro hipócrita, de quien finje ser quien no es, de quien en realidad no es nadie, y de quien no sabe si eso realmente le preocupa.

De quien solo quiere salir, por la vereda de la puerta de atrás, y volver dentro de un rato.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Miedo y asco.

Odio ver los telediarios. Aún así, los veo todos los días.

Muerte. Destrucción. Pobreza. Traición. Odio. Matanzas. Abusos. Hambre. Sudor. Pederastia. Lágrimas. Terrorismo. Delincuencia. Guerras. Masacre. Violaciones. Miedo. Secuestros. Vencidos. Corrupción. Agresiones. Ignorancia. Vicio. Dolor. Robos. Enfermedad. Obsesión. Abandono. Horror. Y un largo etcétera.

Mark Twain dijo que el hombre es un experimento; que el tiempo demostraría si valía la pena.

¿La respuesta es obvia no?



Odio ver los telediarios, y nunca me ha gustado bajar la persiana.

Después de esto solo tengo ganas de apagar la televisión y bajar la persiana, dar la espalda al mundo, que cada vez me da más...

Miedo y asco.