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jueves, 1 de marzo de 2012

Dilogía.

Ten cuidado porque podría acostumbrarme...

Podría acostumbrarme a tu olor a extrañeza y humo. Incluso podría hacerlo mío, un beso y está hecho.
Ten cuidado porque podría coger las medidas de tu espalda, y hacerme una colcha en tu pecho. Ten cuidado con esa mirada puntiaguda de gato barriobajero, porque podría querer grabarla una noche sí y otra también en mi pecho.
Podría romper de un bocado ese jodido trecho, doscientos veinte centímetros que separan tu boca de mis sueños.

Ten cuidado con lo que dices, podría creérmelo. Ten cuidado con lo que pienso, podría ser cierto.
Ten cuidado con la poesía que inspiras, con las notas que recitas, con el corazón que palpitas...

Ten cuidado porque podría acostumbrarme a vivir del cuento, a mendigar de las fábulas esas que nos tienen contentos, a burlarme del pathos de cualquier tragedia griega para encontrarte en cada esquina de nuestra comedia latina.

Ten cuidado porque podría acostumbrarme a quererte, a respirar tan solo y para poder verte, y entonces tendrías que acabar por romperme el corazón, de un balazo, sin similicadencia y plagado de convicción... Una palabra, tal vez dos. ¿Para qué más?




¿Verdad que es una absurda dilogía ésta, la de entre tú y yo?

lunes, 2 de enero de 2012

Inés, siempre Inés.

Anoche volví a soñar, por primera vez en mucho tiempo...

Y soñé con ella.

Soñé su sonrisa, soñé sus ojos tristes, soñé en abstracto. Soñé que me esperaba, soñé que lloraba por no encontrarme...
Soñé que peinaba sus cabellos de oro apagado en lo alto de una de esas torres envidiosas que siempre se precian de ser las más altas. Y soñé que leía y leía. Que me imaginaba entre sus historias. Que de retales tejía mi alma. Cuarteada, hastiada, gastada.

Soñé que no sabía mi nombre, que desconocía mi rostro, que sólo podía amar al viento en mi lugar.Y me miraba desármandome, por no comprender qué decía, y se reía sin más, porque yo no la entendía. Soñé que ella me soñaba, y fue lo más bello que he soñado y soñaré en mi vida. Empapé mi almohada con sus lágrimas, y rió carcajadas en mi almohada el trinar de su risa. Inés dijo que se llamaba. Siempre Inés.

Inés con su calma, con su mirada cansada, con su voz que no sé de qué me habla. Con su ciencia y sus hilos, con sus caricias al alba. Perdida en las estrellas o en las pequeñeces de la nada. Y ella es así, siempre Inés, mi Inés.


Si no consigo verte esta noche o si vuelvo a soñar contigo pero no me salen las palabras, espero que el cielo estrellado te diga que te sigo buscando.
Que pase lo que pase, yo te sigo buscando.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Smokey eyes.

He llegado a la indiscutible conclusión de que no eres real. Que eres uno de esos espectros que imagino por las noches, de esos que se enrollan en mis sábanas y prenden imperdibles en mi almohada. Como los que me susurran al oído y me recitan poesía vacua...
Hay ciertos aspectos que me inducen a pensar que esa teoría tiene fallos, lagunas azules como las de tus pupilas. Pero mis metonimias no alcanzan a plasmarte sólo por un contenido.

Tal vez tus ojos azules nacieron de algún desvarío, son un híbrido entre alcohol y soledad. Puede que tus pestañas sean las ramas perdidas de algún olmo extinguido que un poeta anónimo quiso plasmar en un cuadro de Monet, con esos colores tan suyos teñidos en tu ropa extraña. Puede que Portugal esté en tu nombre o en tu sangre, o que yo lo imaginase para sentirte más cerca.
Tal vez tu voz no sea solo el susurro del viento, tal vez tu sonrisa no sea sólo un espejismo del macabro destino.


A lo mejor, si fueses fruto de mi deshauciada mente, tendría cura este pseudo efecto Pigmalión, pero hay dos cosas que me hacen pensar que existes realmente:




Creo que alguien más te ha visto y no nos engañemos, yo jamás hubiese sido capaz de crear algo tan bello.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Heavy Metal Lover.

I can be your girl...
...but would you love me if I ruled the world?
Esbozar cada línea imaginaria en la geografía que dibuja tu ropa cinco tallas más grande. Y dejar volar al lápiz sobre los pliegues que se presentan tan lejanos y detenerse en el blanco de la sudadera que resalta la frialdad de la piel.

Trazar las dos curvas de tu nariz, esa que se impone con una elegancia incomprensible, perfectamente ubicada, en el meridiano de tu rostro; dos centímetros por encima de tus labios, que sobresalen tiernamente del perfil impecable. Y ya de por sí bellos en un estado de abandono, cuando se curvan en la sonrisa falaz que deja al descubierto tus dientes, sólo puedo apartar la mirada y fotografiar en mi memoria el instante. Y tan solo de cerca jugar a decorarlo con todos tus lunares, uno por cada historia.

Y mientras dejo el vicio de buscar el color de tu azul en mi paleta opaca de colores translúcidos voy buscándome a otro, que no sea tan perfecto, que cubra el estúpido amor petrarquista al que me entregué en un estado de desvarió anacrónico, al que no le importen los agujeros del alma ni las colchas raídas...



Y que quiera acompañarme al cine en una puta tarde de lluvia a ver una película de robots.

viernes, 5 de agosto de 2011

Infinite.

La infinidad se presenta demasiado corta a través de tu espalda.

El reflejo del sol ciega mis ojos, y me escudo en las barricadas que extiende tu cuerpo. Refugiándome por un momento de todo cuanto pasa a nuestro alrededor. El mundo sigue siendo mundo, pero para mí se ha cerrado en torno al yin y el yang que dibujamos en la hierba. Por un segundo no es un recuerdo, nada lo es. Es el instante que se está viviendo, simple y llanamente. Es tu sonrisa y mi risa pseudo psicótica de fondo, que empieza a brotar por nada, pero que no cesa. Es la paz que se refleja en tus ojos, es la piel suave que no paro de acariciar, son tus dedos navegando en mi espalda, la línea discontínua que dibujan tus lunares y mi pelo cayendo libre en un intento suicida de oscurecer mi visión, pero tus manos no se lo permiten.

Es esa dulzura que se te escapa, que brota torpemente por mucho que la vez para tu cama se agote tan deprisa. La tranquilidad que se mezcla con suspiros, el anhelo de congelar la imagen de la luz que se proyecta sobre ti, desdeñado al instante por la magia del momento. La salvación que siempre llega cuando estoy al borde del precipicio. La historia que todos ven pero que juega a que nunca cuaja.




Es una lengua de colorines, pero unos labios que jamás se acercan.
Y un corazón, que tiene miedo de que estos lo hagan y de que no. Pero que dejando a un lado el miedo, se muere de ganas.

miércoles, 3 de agosto de 2011

jueves, 7 de julio de 2011

Delirios temerarios.

Quiero besarte. Hace mucho tiempo que quiero hacerlo. Quiero saber qué se siente. Están tan cerca esos labios perfectamente proporcionados que me entra vértigo, menos mal que ya estoy en el suelo. No son absurdamente finos, tampoco demasiado gruesos, son casi perfectos. Digo casi porque hace tiempo que mandé a la perfección a freír esparragos.
Quiero morderte. Y al pensar eso es cuando empiezo a reírme. Y pongo los dedos sobre mi boca dejando que las notas se escapen entre los huecos que dejo con ese gesto tan tonto y que tengo tan calado.
¿He dicho ya que quiero besarte? Y me topo con los dos pozos de miel fresca, y me vuelve a entrar la risa, y te sostengo la mirada, divertida, porque a mí todo me hace gracia, y no sé si sabes lo que estoy pensando...



Quiero besarte, pero aún estoy negociando con la parte que me dice si debo o no. Porque no me gustaría dejar de reír contigo.

domingo, 26 de junio de 2011

Behind blue eyes.

Porque, ¿sabes? No sé nada de él. Sólo su nombre, y ni siquiera estoy segura de sus apellidos. Sé de qué color tiene el pelo pero no podría decirte el tono, y tiene los ojos azules aunque me gustaría verlos más de cerca para poder decir si son mar o cielo. Fuma rubios, no sé de qué marca, y también, no sé con qué frecuencia, sustancias de escasa legalidad, el caso es que sólo la cortina de humo que desprenden sus labios podría llegar a crear algo tan hermoso como mi recuerdo de hace dos noches en la puerta de un hotel.
Puede que sea otro Príncipe de Hielo, con ojos infinitos, o un capullo integral -opción más votada, por cierto- que sabe que es hermoso y que los demás también lo sabemos. Me hace gracia eso de chica buena y chico malo. ¿No oyes mi risa? Aún no he oído la suya, pero sí he visto la sonrisa de lado que tan injustamente roba la de cualquiera.

Y no te lo vas a creer, pero tiene las manos bonitas y lleva gafas de vez en cuando y bueno, quien juega con fuego se quema, pero si se tiene el mar al lado será como una hoguera de San Juan, de la que se puede salir corriendo y bañarse a orillas del cielo, detrás de esos ojos azules, mecida por la voz ocho notas por debajo de la mía y mareada de tantas vueltas en mi cabeza.



¿Puedo pedir que al año que viene te toque en mi clase? Es que me da miedo que te creas lo que dicen de mí los aburridos con los que te juntas, que no ven más allá de su propia estupidez. A ver si tus ojos azules no resultan ser un fraude, y consiguen ver más allá de lo que han conseguido ver ellos.

Tampoco es mucho pedir, ¿no?