miércoles, 15 de junio de 2011

Quoi d´autre?

Y casi tan rápido como se consume un cigarro, se evaporó con la niebla vespertina.



Tan pequeña, tan absurda... que la falta de lógica sucumbió a las leyes de la gravedad.
Tanta presión en las nubes efímeras del idealismo que se explotaron como una pompa de jabón.
Tanto derroche de personalidad guardada en un cajón que la risa no atrevía a hacerse partícipe por miedo a un balazo de realismo perverso.

Tanto vacío, que el eco del silencio podía escuchar los gritos afónicos de la nada.

Y es que el amor es eso, Berta. Si se idealiza, se pudre.

lunes, 13 de junio de 2011

Il avait les yeux d´opale.

Se encontraba en el mismo pupitre de siempre, primera fila, con las piernas entrecruzadas intentando recordar las parte que le faltaba de tatuar en el papel de aquel análisis inconcluso.
Jugaba a tamborilear con la parte de atrás del bolígrafo al ritmo resonante de una canción de los Beatles en su memoria mientras revisaba mentalmente todos los puntos ya tratados en el texto para ver si con un poco de suerte conseguía recordar de qué color eran sus ojos.

¿Marrones? No, no podía decirse que fueran marrones. Encuadrar aquellas pupilas en un cristal otoñal sería faltar al refulgir de inteligencia del Murano anacrónico atrapado en una novela de principios del siglo XX.

¿Rojos? Tampoco eran fuego vivo los destellos radiantes de la pasada juventud, ni verdes los rayos del apaciguamiento tímido que revela la memoria condicionada como la lejana magdalena de un Proust mal ubicado.

-Venga, dámelo ya.

-De ópalo.

-¿Qué?

-Eran de ópalo.



Rió, no sé si sabiendo que aquellos ojos de ópalo eran los suyos.

domingo, 12 de junio de 2011

Je rêvais que tu étais un rêve.

Se despertó con la absoluta certeza de haber tenido el sueño más hermoso de su vida. Y aún refulgían en su mente los ojos azules dueños de aquellos besos que se resistían a fundirse con la almohada y a quedarse prendados en sus costuras cuando se levantó y empezó a vestirse.
Seguía los mismos pasos calcados que le guiaba su cabeza, mecánicamente, sin preocuparse demasiado por si la camiseta estaba del revés o del derecho.
Así fue como salió de casa, con un olor inventado grabado en el cerebro y el sabor de unos labios falaces impregnado en la boca. Como saludó con la voz vacía a todos con los que se cruzaba y como buscaba entre la multitud de pupilas que se arremolinaban en la entrada unos cristales azules que descolocaran un poco más su enajenación.

Pasó toda la mañana naufragando en su realidad onírica, pensando en el sabor a felicidad que desprendía su ensoñación, el toque de plenitud, y la fragancia a besos frescos. La visión del chico de ojos azules se fue convirtiendo en un delirio, en una ofuscación que le oprimía el pecho y le nublaba las pocas ideas que no habían pasado a ser subordinadas de la celosa subconsciente.

Se levantó de repente, en medio de una multitud que la miró indignada, mientras ella resolvía que debía volver a caer en la redes de Morfeo para encontrarse con el sujeto que se había vuelto un egocéntrico de su memoria. Pero mientras corría de vuelta a la que parecía su casa empezó a oír su propio nombre en los ecos de su cabeza, que la llamaban y que la arrastraban a no sabía dónde...



- Bonjour, mademoiselle. À quoi rêvais-tu?

- Soñaba que eras un sueño.

martes, 7 de junio de 2011

Delirios expiatorios.

-¿Qué tal?

-¿Qué quieres oír?
>>Tenemos la versión edulcorada, la de la máscara de gato con labios rojos. Incluye varias sonrisas falsas al día e incluso algún toque de ironía de vez en cuando. La otra opción -mucho más barata, todo hay que decirlo- es la de las lloreras a oscuras, el tembleque de piernas y los abrazos rotos. Ha bajado un poco lo que incluía así que se suprimen las ráfagas de esperanza y el vislumbrar algo de cielo sin nubes. Tu verás.



No te aburriré con mis cosas, sé que tú tienes las tuyas. Si no quieres saber lo que pasa no preguntes. No sé si está vez seré capaz de perder para verte sonreír.

Por si acaso, no lo intentes.

lunes, 6 de junio de 2011

Vuelve.

Y cuando ya estaba a punto de dar por perdido el día y a un paso de sucumbir al placer mortuorio de la rutina planificada a la desesperada en un vano intento de no dejar huecos libres al pensamiento irrefrenable del olvido mal curado, llegaba con su sonrisa de plata el Poeta sin versos, a dejarla con cuatro líneas y dos puntos suspensivos en el limbo de la esperanza alcanzable.



Y sumado a todo esto, había de decir que consiguió arreglar el lápiz de ojos que ya no sabía hacer líneas rectas con el que escribió esto.

domingo, 5 de junio de 2011

C´est le reflet que renvoie l´âme humaine...

-Mira, ¿ves a esa chica de ahí?

-Sí.

-Yo diría que está un poco triste aunque sonría mientras hablo, y me parece que no se quiere lo suficiente. ¿Ves sus ojos marrones casi rojos con esta luz? Dicen más de lo que piensa y, ¿notas su dedo índice de estudiante en la mano derecha? Se exige demasiado, se lo han dicho muchas veces.

Mírala bien, yo creo que no es objetiva y no sé si la imagen que tiene de sí misma es acertada, de todas formas tampoco me parece que tenga motivos para quejarse. ¿O sí? ¿A ti qué te parece?
Está riendo, nadie se ha fijado nunca en las pequeñas arrugas que le salen cuando lo hace, consiguen que sonría yo también.



>>De todas formas, prefiero mirarte de frente, el espejo te da la vuelta y el lunar te queda mejor en el lado izquierdo. No me mires así, sabes que eres preciosa.

viernes, 3 de junio de 2011

Estoicismo frustrado.

-¿Por qué lloras?

-Porque esto es lo único que tengo y me lo están quitando.



-¿Lloras porque te lo están quitando o porque es lo único que tienes?